Irene es la estrella más pequeñita y a la vez más brillante que ha pasado por mi estudio. Se ha portado muy bien y la sesión ha sido bastante divertida. Normalmente no suele ser fácil conseguir los resultados que quieres cuando trabajas con niños. Se requiere un poquito de paciencia. Se cansan y se aburren rápidamente. Hay que respetar su tiempo, su ritmo. Luego, cada fotógrafo tiene su método. A mí me gusta tratarles como si fueran adultos. Les enseño el estudio, les digo que vamos hacer, como lo vamos hacer y le les dejo claro que podemos descansar cuando quieren. Les hablo con total seriedad y les pongo preguntas serias. Lo demás es cuestión aprovechar los instantes. No les hago promesas ni intento engañarles con cosas. Ellos mandan. Cuando ya no quieren, lo dejamos. Así de sencillo.
Los resultados suelen ser muy buenos. Para mí, para lo que yo busco: algo sencillo, natural, con presencia…